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En tu propia piel

La vida deja marca. A veces, imperceptible y simbólica, otras muchas, bien visible. Nuestra piel es prueba de ello. Manchas, cicatrices o, tal vez, "imperfecciones". Estas marcas nos cuentan una historia y nos enseñan a amar el error, la diferencia. Skinmarks es una serie de 5 historias reales. 5 personas que a través de la piel nos explican sus marcas, sus recuerdos,
vivencias y aprendizajes.

Alba

Siempre he estado acomplejada de mi físico. Estrías, cicatrices en lugares que no deberían estar, lunares y una gran mancha que me ocupaba medio cuerpo. Pero, gracias a una psicóloga y al apoyo de mis amigos y familia, he llegado a aceptarme tal y como soy. A quererme. A verme guapa. Ha sido un largo y duro camino del que no me arrepiento y, por eso, cuelgo fotos en mis redes orgullosa de mi cuerpo. Tengo una misión: concienciar y normalizar los cuerpos que no cumplen los cánones de belleza.

Eva

Mi pareja y yo dejamos nuestros trabajos y empezamos a viajar a dedo por Latinoamérica. Tras un año de intensas vivencias decidimos cambiar el estilo de viaje. Buscábamos aventura e independencia en la forma de desplazarnos y poder viajar con nuestro perro. Así es como empezó el viaje que tantas marcas dejó en mi cuerpo. No sólo por el sol, el viento o la lluvia, sino también por la exigencia continua de mis músculos, de poner mi cuerpo al límite. Recorrimos más de 9000Km desde el extremo sur de Europa, hasta el punto más septentrional del continente, adentrándonos en el interior del Círculo Polar Ártico.

Yulffi

Nací en un pequeño pueblo de la República Dominicana y desde los 8 años vivo en España. Soy modelo profesional mientras termino mis estudios. Siempre me he considerado una persona diferente físicamente pero sé que eso hace más obvia una realidad: todos somos distintos, aunque la mayoría solo ve lo que parecemos.

Nil

Hace seis años sufrí una grave fractura de tibia y peroné jugando al fútbol. Fue un golpe duro ya que me inmovilizó durante meses. La recuperación psicológica fue más dura que la física (a pesar de tener la pierna llena de clavos). Como símbolo de algo importante me tatué un clavo en el muslo. Años más tarde tuve otra grave lesión en el campo: rotura de clavícula. Esta vez una placa de 20cm sustituye a los clavos. La cicatriz es tan visible que no es necesaria recalcarla con tinta. Estará ahí de por vida, como mi tatuaje.

Joana

A los 15 años me operaron de escoliosis idiopática. Mi columna tiene forma de “S” en lugar de una “I” recta. Mi cicatriz era un complejo que quería esconder, incluso hacer desaparecer. Pero lo que antes me quitó autoestima ahora me da amor propio y personalidad. Como siglos atrás solían hacer los guerreros, ahora muestro mi cicatriz con orgullo, símbolo de valentía y de las batallas luchadas. La parte más fuerte de mí; la marca que me recuerda que nunca he seguido una línea recta.